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Las preguntas más importantes de la vida

Capítulo 29 - ¿Qué Debo Hacer para ser Salvo?

Creencia

Habiendo explorado las respuestas de la Biblia a nuestras más importantes necesidades tanto como individuos como sociedad es ahora momento de voltear a un problema muy importante: si este mensaje que hemos estado considerando es verdadero, ¿Qué deberíamos hacer al respecto? ¿Cómo recibimos esta salvación que Dios está prometiendo y cómo podemos estar seguros de que, cuando Jesús regrese, seremos recibidos en el Reino de Dios? ¿hay algo que debamos hacer para ganarlo? ¿o solo nos sentamos y relajamos y confiamos en que todo estará bien?

Los capítulos restantes de este libro son por lo tanto sobre respuesta. En este capítulo consideraremos como la salvación es un regalo de Dios que no puede ganarse. ¡Pero eso no quiere decir que no haya nada por hacer! La primera cosa que debemos hacer es creer lo que Dios ha dicho, pero más allá de eso hay otros pasos cruciales de transformación que Dios también quiere que tomemos, junto con una completa nueva forma de vida que quiere que llevemos. Lejos de ser una carga, esta nueva forma de vida resulta no solo ser liberadora si no también llena de sentido e inspiradora. 

Ganando y conociendo 

La única cosa que merecemos o ganamos como seres humanos pecadores que han quedado cortos en los estándares de Dios es la muerte. No muy agradable. Tener una esperanza por el futuro es por lo tanto algo por lo que, es un regalo de Dios que no merecemos. El apóstol Pablo fue muy claro en este punto:

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”

(Romanos 6:23)

La salvación y la esperanza de la vida en el Reino de Dios son regalos que se originan en El. Es Dios quien toma la iniciativa y elige ofrecer salvación como Su regalo gratuito a nosotros. Esto es conocido como gracia. Una de las definiciones más populares para gracia es “favor divino inmerecido”. Eso quiere decir, es algo que Dios nos extiende porque elige hacerlo y porque quiere no porque deba o porque esté en deuda con nosotros. Quiere tener una relación con los seres humanos y lo quiere tanto que mando a Su propio hijo como sacrificio para que pueda suceder. Esta gracia es inmerecida y es uno de los conceptos más importantes en las escrituras. 

Pero esto punto tan importante no quiere decir que nos sentemos y no hagamos nada. Ciertamente Dios toma la iniciativa – su mano es extendida hacia nosotros, como era. Pero tenemos que responder; tenemos que decidir si tomamos su mano o no. tenemos que elegir si vamos a arrepentirnos y voltearnos de nuestro propio camino hacia el camino de Dios y tenemos que decidir si creeremos en lo que El ha prometido. 

Que debo hacer

El apóstol Pablo y su compañero Silas una vez tuvieron oportunidad de predicar a un carcelero en la tierra Griega de Filipo. En el instante en que el hombre se dio cuenta de la urgencia y significado de las palabras de Pablo hizo una pregunta muy importante. Notemos ambos, lo directo de la pregunta y el significado de la respuesta:

“y sacándolos, les dijo: Señores, ¿Qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.”

(Hechos 16:30-31)

Lo que es requerido de nuestra parte, entonces, es que creamos en el mensaje de la Palabra – las cosas concernientes al Reino y al señor Jesucristo. 

A lo largo de una rama similar, algunas personas que estaban interesadas en las enseñanzas de Jesús una vez le hicieron esta pregunta: 

Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?” 

(Juan 6:28)

Esta es una pregunta muy natural y humana. Tendemos a pensar que debe haber algo que debamos hacer para ganarnos o merecer la salvación, para mostrar que somos merecedores de ser salvados. Pero la respuesta de Jesús a su pregunta es deliberadamente paradójica. El dice: 

Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.”

(Juan 6:29)

Normalmente no pensaríamos que creer es un “trabajo”. Creer es un estado de la mente, algo que toma lugar (o no) en el cerebro, mientras que el trabajo es algo tangible que haces físicamente. Jesús no lo ve de esa manera. El trabajo más importante, dice Jesús, es creer. 

No es necesariamente fácil. En un mundo lleno de cosas tangibles y pruebas experimentales puede ser difícil creer que Dios un día enviará de regreso a Su hijo a la tierra para establecer un Reino de bondad y paz (por tomar solo un ejemplo importante). El solo concepto está tan alejado de nuestras experiencias diarias que puede verse como un sueño o deseo, algo para confortarnos en vez de algo que pueda resistir el frío y duro escrutinio de racionalidad. Pero hay evidencias fuertes de fe. Creer en Dios o en Su propósito no es algo que no tenga bases en el factor de la racionalidad; Dios ha dejado amplia evidencia de El mismo tanto en la naturaleza, como en el registro único de la Biblia, en sus actividades a través de la historia acertadamente predichas de antemano en la Biblia (profecías cumplidas), en la forma en que la fe basada en la Biblia encaja perfectamente con nuestros deseos y necesidades como especie o provee el crítico eslabón perdido en nuestras vidas, y en la evidencia de la resurrección de Jesús. Todos estos hilos de evidencia, si bien no son pruebas algebraicas, ayudan a armar una fe fuerte en evidencia. Mas allá de eso necesitamos abrir nuestra mente a la posibilidad de que lo que es posible para el creador del mundo no está limitado a lo que podemos ver, ni por las cosas que creemos que sabemos. Dios no está limitado por naturaleza o por las reglas que imponemos sobre El porque el creó la naturaleza y nos creó a nosotros. 

De regreso a Abraham 

Es difícil exagerar la importancia que tiene creer o tener fe en el mensaje del Evangelio, un tema que se casa perfectamente con algo que pasó más de mil años con alguien que se llamaba Abraham. Conocemos a Abraham de paso atrás en capítulos anteriores – era ambos, el padre de los Judíos y Árabes y alguien a quien Dios le hizo promesas remarcables. La importancia de Abraham en este contexto – las cosas que la Biblia señala de el sobre todos los otros – es su fe: su creencia y confianza implícitas en lo que Dios dice. Y aunque Abraham hizo cosas increíbles como dejar su hogar para ir a una tierra que Dios le mostraría pero que nunca había visto, lo que era en verdad especial sobre el era su fe: 

Porque ¿Qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.”

(Romanos 4:3)

Notemos que este verso no dice que Abraham era justo – era un pecador, tal como el resto de nosotros. Pero le creyó a Dios y lo hizo contra toda posibilidad. Esto fue lo que lo hizo sobresalir y lo volvió especial. Y porque le creyó a Dios, Dios se lo contó como justicia. Esto quiere decir que Dios lo consideró como si fuera justo y lo trato como tal – ¡pero El hizo esto más que nada por la creencia de Abraham y no por el caso que estaba intrínseco! Así de importante es nuestra creencia a los ojos de Dios. 

Sabed, por tanto, que los que son de fe, estos son hijos de Abraham… De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham…pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;… si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.”

(Gálatas 3:7,9,26,29)

Este pasaje puede sonar un poco complicado, pero el mensaje básico es de hecho bastante simple: si le creemos a Dios como Abraham lo hizo, entonces las promesas que Dios le hizo a Abraham (sobre Jesús y sobre el Reino) se convierten en nuestras promesas también. Las heredamos porque nos hemos convertido en los descendientes espirituales de Abraham al creer y comportarnos de la misma manera que el. Estas son extremadamente buenas noticias porque estas promesas son las que desbloquean el futuro tanto para el mundo en general, y si creemos, para nosotros como individuos también. 

Capítulo anterior: Capítulo 28 - ¿Cómo será el Reino de Dios?

Continúa leyendo: Capítulo 30 – La importancia de Arrepentirse
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